El 1° de abril, es el día nacional del donante de médula ósea.
La Argentina celebra el Día Nacional del Donante de Médula Ósea, en homenaje a quienes, con su acto solidario, brindan una esperanza de vida a pacientes con enfermedades hematológicas e inmunológicas graves, como la leucemia y la anemia aplásica. Persisten mitos y dudas que dificultan que más personas donen.
“Uno de los errores más frecuentes es confundir la médula ósea con la médula espinal. Son completamente distintas”, esclarece la doctora María Marta Rivas, jefa del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Austral, una las Instituciones médicas que más trasplantes de este tipo realiza en Argentina. “La médula ósea es un tejido esponjoso que se encuentra dentro de los huesos y que produce las células de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. En cambio, la médula espinal es parte del sistema nervioso y recorre la columna vertebral”.
¿Cómo se dona? Lejos de lo que muchos imaginan, el proceso es
sencillo, seguro y no genera dolor. La forma más común es a través de la
sangre. Durante cuatro días, se administra una medicación para que el donante
libere las células madre al torrente sanguíneo. Luego, una máquina especial las
separa de la sangre extraída y el resto se devuelve al donante.
“Es muy similar a una diálisis, sin dolor ni mayores complicaciones”, explica la especialista.
Cómo
dar el paso
Para ser donante, hay que cumplir algunos requisitos básicos,
según informa el INCUCAI - organismo que regula esta clase de trasplante-:
tener entre 18 y 40 años, gozar de buena salud, pesar más de 50 kilos, no tener
antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o
infectocontagiosas, poder donar sangre. Asimismo, es necesario inscribirse en el Registro Nacional de Donantes Voluntarios de CPH (Células Progenitoras Hematopoyéticas), acto solidario que puede salvar la vida de quienes no encuentran donantes compatibles en su grupo familiar.
Más información en: www.hospitalaustral.edu.ar
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